Las últimas semanas de Diciembre son intensas y movidas en distintas áreas de la vida:
* En términos laborales y de estudios, debemos realizar cierres, entregas de informes, entre otros trámites de finalización.
* Para la familia, debemos cumplir con las expectativas de las fiestas, regalos, comida, decoración del hogar, etc.
* En lo social, se incrementan las reuniones y eventos sociales (como el clásico amigo secreto, por ejemplo).
* En lo emocional, el término del año nos invita a evaluar.

A continuación, les presento los siguientes consejos para prevenir y aliviar el estrés de esta época tan demandante:

  1. Fíjate objetivos laborales diarios
Organiza tu día laboral con una lista razonable de objetivos. Ordénala empezando con lo más urgente.

2. Mientras más simple, mejor
No es necesario que las celebraciones navideñas y de año nuevo, sean al nivel de Revistas o Comerciales de TV, puede ser algo sencillo, fácil y sano. Aprovecha estas fiestas para disfrutar junto a los que más quieres.

3. No recargues tu agenda, no te sobrevendas
No te llenes de compromisos sociales, se acaba el año solamente… puedes posponer juntas pendientes para Enero. Date un break y deja tiempos para descansar, relajarte y estar con tu familia.

4. Evalúa tu 2018, con cariño
Revisa que metas lograste este año y felicítate, celebra; si hay alguna que no se logró al 100%, replantéala para el 2019, evaluando desde la realidad por qué no se logró y qué pasos dar a futuro.

5. Conéctate con los demás
Escribe una pequeña nota a cada persona que quieras decirle lo especial que es para tu vida, 3 características de lo que es ella para ti, son perfectas!

6. Conéctate contigo
En los momentos de relajo, visualiza el 2018, lo bueno, lo malo, lo que aprendiste, escríbelo y agradece… es un año que se va, pero viene uno con 365 oportunidades de hacer las cosas bien.

Por un fin de año sin estrés, envía esta nota a alguna amiga/o que esté un poco colapsada/o, quizás le sirvan los consejos. También, puedes etiquetarla/o en nuestras redes sociales.

(Texto por Vale Gómez – Psicóloga VivoSalud).