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Teletrabajar, para quienes no lo han hecho nunca, puede suponer todo un reto. Aprender a delimitar el espacio de trabajo y en el que discurre el resto de tu vida, organizarte con cabeza y evitar las –múltiples– distracciones es todo un reto, al igual que lo es todo lo que entraña la comida. Si durante nuestra jornada laboral nos sentimos tentados con normalidad a picar más de la cuenta entre horas, en casa este «peligro» se maximiza, y la mayoría de veces nuestra mente es la culpable de todo.

La dietista-nutricionista Fran Sabal acaba de publicar «Nutrición emocional», un libro en el que intenta mostrar otra manera de entender la alimentación y otorgarle el protagonismo que se merece en esta a nuestras emociones. La profesional, especializada en este «hambre emocional» que muchas veces no sabemos gestionar, asegura que para controlar los impulsos, lo más importante es la respiración, «nuestra herramienta más poderosa». Si tenemos una respiración agitada, es probable que entremos en un estado de ansiedad y, por consiguiente, vayamos a comer más rápido y sin ser conscientes de ello.

En esta consciencia entra en juego el ya más que conocido «mindfulness», una técnica que consiste en centrarse en el «ahora» y que es fácilmente aplicable al ámbito de la nutrición. «Nuestra mente tiene dos funciones: pensar y estar presente, y no podemos realizar ambas a la vez», asegura la profesional que explica que para dejar de comer de manera compulsiva no necesitamos fuerza de voluntad, sino «fuerza de presencia», ya que si nuestra mente no está presente, aunque algo ocurra será «como si no hubiera sucedido».

«En el momento en el que estamos ahora, si no somos capaces de dejar de lado la sensación de miedo o angustia, lo más probable es que terminemos comiendo en exceso», explica Fran Sabal.

La importancia de respirar.

Recomienda la profesional que al ir a comer, dejemos de lado toda distracción, los teléfonos móviles y las noticias. Antes de empezar, dice que debemos hacer entre tres y cinco respiraciones profundas y ya después comenzar a comer. «Lo ideal sería entre bocado y bocado hacer una respiración, ya que a nivel químico esto nos va a regalar más calma», asegura.

«Debemos entender que lo que está pasando en este momento es lo más importante, todo lo demás puede esperar», comenta y añade que «por no ver 20 minutos las noticias o no contestar mensajes en el móvil no pasa nada», y que debemos regalarnos ese momento de comer a conciencia, porque así «nuestro cerebro y cuerpo entenderán que hemos comido».

En el caso de un snack a media mañana o media tarde, la nutricionista asegura que lo ideal es levantarnos, no comer mientras seguimos trabajado, para así despejarnos un poco y centrarnos en la comida y no en el resto de nuestras preocupaciones.

Confundir la sed con hambre.
La nutricionista Fran Sabal explica que es muy importante no confundir tener hambre con sed, algo que ocurre con frecuencia. «Podemos beber un vaso de agua y esperar un par de minutos, para poder determinar si lo que sentimos realmente es hambre, era sed o es otra cosa», explica.

También, insta a elegir siempre bebidas naturales y a desterrar los refrescos de nuestras opciones, aunque no tengan azúcar. «Si no nos gusta beber agua o nos aburre, siempre podemos tomar infusiones o hacer agua saborizada natural en casa», comenta.

Da varias opciones: podemos hacerla con cáscaras de naranja y palos de canela, con cáscaras de limón y hojas de menta natural, añadir rodajas de manzana verde con rodajas de pepino o frutos rojos con hojas de menta. Otra opción es hacer limonada natural, rica en vitamina c. Para ello debemos exprimir los limones, añadir hojas de menta o albahaca y en caso de querer endulzarla, la nutricionista recomienda hacerlo con estevia.

A nivel práctico, la recomendación para estas pequeñas meriendas entre comidas es evitar la ingesta de hidratos de carbono en exceso. «Si comemos muchos alimentos ricos en hidratos, vamos a generar un pico de glucosa e insulina y vamos a tener más hambre. No debemos eliminar los hidratos pero sí saber cómo mezclarlos», explica la profesional.

Lo ideal entonces sería tomar por ejemplo una pieza de fruta y un «puñado» de frutos secos, para que nuestro cuerpo tenga un buen balance de nutrientes y así tener mayor saciedad. Por supuesto, recuerda que los frutos secos deben ser crudos y sin sal, o en todo caso tostados, pero siempre sin salar y sin azúcar y miel. «Otro ejemplo de merienda es una fruta con un poco de yogur bajo en grasas, e incluso también con frutos secos en caso de tener mucha hambre», dice.

Evitar el «hambre celular»
Asimismo, la dietista-nutricionista hace mención de la importancia de la calidad de los alimentos que compramos y consumimos, ya que en caso de que esta sea pobre, podemos sufrir «hambre celular». «Nuestras células necesitan nutrientes y nos hablan a través de la sensación de hambre. Si seguimos una dieta a base de alimentos ultraprocesados, el cuerpo nos va a pedir más alimentos porque necesitará más nutrientes», explica.

Por último, Fran Sabal nos anima a darnos cuenta del poder emocional que le damos a la comida. «Los alimentos no solucionan los problemas, no solucionan la pena», dice y añade que es bastante común que en momentos de tensión y angustia, queramos evadirnos, y la comida es una forma de evasión muy común. «Si nos sentimos así, es importante sentarnos, respirar, observar qué sentimos y, si después elegimos comer, que sea una elección a conciencia», concluye.

Fuente: https://www.abc.es/bienestar/alimentacion/abci-como-evitar-comer-todas-horas-casa-mientras-estas-teletrabajo-202003160314_noticia.html