Seguramente te ha pasado que sufres algún disgusto y pierdes el apetito u otras veces encuentras consuelo en los alimentos comiendo con ansiedad y sin control. Pero ¿de qué depende esto? Pues, esto varía según la personalidad de cada uno y del estado de ánimo que estés presentando en ese momento.

Es difícil separar la alimentación del placer y los sentimientos, ya que si las relaciones con la comida son positivas, es más fácil alimentarse de manera saludable. En cambio, si son conflictivas pueden empujar la dieta hacia un desequilibrio.

Los afectos hacen que comer no sea un acto mecánico y aburrido, sino una experiencia gozosa que nos colma en muchos sentidos. Pero si se viven conflictos emocionales, estos pueden trasladarse peligrosamente a la comida. Por ejemplo, una carencia afectiva puede compensarse con un consumo excesivo de comida o puede estar en el origen de un rechazo a ciertos alimentos. Las emociones nos empujan a comer o a dejar de hacerlo.

¿Cómo mejoras tu relación con la comida?

✔️ Deja de verla como tu enemiga que de repente la amas y luego la odias. Cuando te encuentres en alguno de estos dos estados, piensa “la comida es alimento para mi cuerpo y yo decido cómo relacionarme con ella”.

✔️ Ten comida que tú eliges en el refrigerador, si puedes, ve personalmente al súper (sin hambre), para que elijas lo que sabes que te hará bien.

✔️ Organiza tu horario para que puedas prepararte por lo menos 5 comidas diarias, y que aunque salgas a la oficina o a la calle, siempre traigas contigo algún snack rico y sano.

✔️ Analiza desde cuándo aprendiste a canalizar tu ansiedad o tus emociones a través de la comida, y date cuenta que fue algo que necesitaste hacer en su momento para adaptarte, pero no necesariamente tienes que seguir haciéndolo.

✔️ Libérate de la culpa, no tiene nada de malo que de vez en cuando te comas una rebanada de pastel, eso no te engorda ni te hace daño, lo que te hace daño es comértelo todos los días.

✔️ No porque “caigas”, significa que te tienes que quedar ahí tirado.  O sea, no porque todo un día comas mal, significa que tus esfuerzos ya no valieron, y que vas a seguir comiendo mal.

✔️ Aprende a saborear los alimentos, evita comer frente a la televisión o mientras lees, dale la atención que necesita la comida (esto lo practicamos en la meditación con atención plena) Practica comer una vez a la semana en silencio, con toda tu atención en tu cuerpo y en lo que estás comiendo.

Recuerda que la comida no debe usarse como recompensa o castigo y sabemos que estas recomendaciones las vas a poner en práctica para así entender que tu comportamiento hacia la comida es algo que depende solo de ti. No olvides que la comida no es tu enemigo, si no que ella te ayuda a ser consciente de cómo estás contigo mismo.